19 abril, 2021

El presidente de Repsol ante el ‘caso Villarejo’: “Fainé y yo estamos tranquilos, no vamos a dimitir”

Antonio Brufau e Isidro Fainé en una imagen de 2010 cuando ambos controlaban conjuntamente Repsol Angel Díaz EFE

Los consejos de administración de la petrolera y Telefónica, tendrán que evaluar el impacto de la imputación de ambas figuras del Ibex tras el espionaje a Sacyr

CARLOS SEGOVIA@carlossegovia_

Madrid Actualizado Domingo, 18 abril 2021 – 22:53

Tanto el artículo 19.2 del reglamento del consejo de administración de Repsol como el 12.3 del de Telefónica son claros. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, y el vicepresidente de Telefónica -entre otros cargos-, Isidro Fainé, deben comunicar su situación a sus consejos para que se evalúe si perjudican la reputación de tan relevantes empresas tras ser citados a declarar el día 29 como investigados por un presunto delito de cohecho.

Es especialmente claro el reglamento en Telefónica: «Los Consejeros deberán informar cuando se den situaciones que les afecten, relacionadas o no con su actuación en la propia Sociedad que puedan perjudicar al crédito o reputación de esta y, en particular, cuando aparezcan como investigados en cualquier causa penal, en cuyo caso los Consejeros deberán informar asimismo de sus vicisitudes procesales».

«Isidro Fainé y yo estamos tranquilos, no vamos a dimitir», asegura Brufau estos días a diversos interlocutores, según ha podido saber este diario. Les ha ocurrido lo que ya se publicó en esta misma sección el 21 de julio de 2019 y es que imputado el BBVA por el cohecho de haber contratado a un funcionario en activo, el excomisario José Villarejo, la Fiscalía iba a aplicar el mismo criterio en otros grupos del Ibex por los que fue fichado el personaje.

En el caso de Brufau y Fainé son sus propios subordinados los que los salpican en la contratación de Villarejo para espiar a la constructora Sacyr, que estaba intentando en 2011 tomar el control junto a la mexicana Pemex de la petrolera. El juez Manuel García-Castellón señala en su auto que es el veterano director corporativo de servicios jurídicos de Repsol, Enrique Hernández, el que apunta a Brufau y a Fainé: «Probablemente en alguna de las habituales conversaciones que Brufau mantenía con Isidro Fainé -apuntando así también a éste- y dada la confluencia de intereses de ambos en defenderse frente a Luis Del Rivero y Pemex acordaron compartir los servicios de información contratados a Cenyt», que es la empresa de Villarejo. Por tanto, es este escaso «probablemente» el que ha llevado a Brufau a la imputación y, según fuentes conocedoras, no fue redactado así por el informe forensic de KPMG, sino que es la conclusión a la que llegan Hernández y su equipo. Repsol asegura que está colaborando con la Justicia y vaya si lo hace con este informe que facilita el trabajo a la Fiscalía. En cuanto a Fainé, su entonces responsable de seguridad -y anteriormente jefe superior de Policía de Madrid en el aciago 11-M-, Miguel Ángel Fernández Rancaño, declaró al juez que despachaba con el jefe de la Caixa este tipo de asuntos.

¿Qué sucederá? Brufau y Fainé defenderán ante los consejos de administración y ante el propio juez que desconocieron que se hubiera contratado a un funcionario en activo en la época como Villarejo y negarán toda irregularidad. En el plano jurídico, no es nada evidente que el «probablemente» contra ellos termine con condena. Por un lado, Repsol asegura, además que la contratación de Villarejo fue realizada por la Dirección de Seguridad Corporativa de la compañía, que es «el área experta y competente» y no por Brufau. Además, Villarejo asegura que sus actividades en el sector privado «eran conocidas por los mandos policiales competentes». Y sea eso cierto o no, es claro que trabajó así durante años impunemente para buena parte del Ibex con silencio ministerial.

A la espera de lo que ocurra en el terreno judicial, está el plano ético y es incalificable la decisión de espiar a un accionista y consejero como eran Sacyr y Del Rivero como si el fin de proteger a la petrolera de socios presuntamente desestabilizadores justificara los medios.

Estremece también que en un gigante cotizado como Repsol facturas disfrazadas como la que ha tenido acceso este diario lograran en la época superar todos los controles. Se trata de la del 31 de mayo de 2012 por valor de 53.100 euros pagada a la empresa de Villarejo con el concepto – falso, según la investigación- de «elaboración de estrategias para la ubicación y recuperación de datos electrónicos almacenados en discos duros de ordenadores y sistemas tecnológicos anulados o dañados». Tal engendro de factura fue validada por otro de los imputados, el director de servicios patrimoniales, Juan Amunátegui, según el informe remitido al juez por la propia Repsol. Entre la petrolera y la Caixa abonaron a las empresas de Villarejo 413.600 euros, según la instrucción.

Factura abonada por Repsol a la empresa de Villarejo con un concepto falso, según la instrucción judicial

Sólo tener que examinar la conducta de dos grandes del Ibex como Brufau y Fainé es ya toda una papeleta para sus consejos de administración, especialmente en Repsol donde el secretario es, por si fuera poco, otro imputado, Luis Suárez de Lezo y en la comisión de Nombramientos figuran personas de confianza personal de Brufau como Teresa García-Milá Carmina Ganyet. Afortunadamente para Fainé ya no forma ya parte del consejo de CaixaBank, porque las exigencias de reputación a los consejeros en la banca son mayores.

La «tranquilidad» de Brufau y Fainé por la imputación se refuerza con el nulo impacto que ha tenido en Bolsa este auto del «probablemente», pero lo que va aflorando sobre el caso no es de recibo.

La efeméride

SEFARDÍ EN PFIZER

La pandemia también condiciona la vida de los empresarios más poderosos del mundo e incluso al primero que ha dado con la solución. Es el caso del presidente de Pfizer, Albert Bourla, que, antes de que se encendiera la grabadora para la entrevista publicada por este diario el jueves, quiso recalcar cómo echa de menos la vieja Europa, donde mantiene gran parte de su familia y no la puede ver desde el verano pasado. Impresionante la vida de este judío sefardí de origen griego, cuyos padres rondaron la muerte en el Holocausto. Bourla, veterinario de profesión, se trasladó a Nueva York hace 20 años para un puesto en Pfizer y ahora preside un grupo que vale en Bolsa como el PIB de Madrid. Tiene presente que sus ancestros emigraron a Salónica en 1492 tras la expulsión de los Reyes Católicos, pero atiende con buena disposición a Felipe VI si le llama para interesarse por el suministro.

El personaje

EL FMI, “SIN COMENTARIOS” SOBRE SÁNCHEZ

El Fondo Monetario Internacional tiene siempre el gesto de enviar con antelación a los gobiernos sus previsiones económicas, pero pide que nadie las desvele hasta que lo hagan ellos en Washington. Las reglas eran claras el pasado 6 de abril, los datos avanzados por el FMI no podrían ser comentados ni publicados antes de las 8.30 horas de Washington, es decir de las 14.30 hora española. Pero a las 13.06 de aquel día, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se contuvo y empezó a presumir de lo que había de positivo para la economía en el informe del FMI. «No vamos a hacer comentarios», afirma diplomáticamente un portavoz del FMI a este diario tras constatar el comportamiento del presidente del Gobierno español. «Nosotros no comentamos nada, porque no se podía antes de las 14.30», dicen por su parte a este diario en otra capital europea. Sánchez debe contenerse en estas cosas.

Para seguir

TENSIÓN CON LAS AYUDAS DIRECTAS

El borrador de convenio enviado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a las comunidades autónomas para empezar a repartir por fin los 7.000 millones de ayudas directas no ha sido consensuado, una vez más. Consejeros de Hacienda del PP prevén tal desastre de gestión en el mecanismo previsto por Hacienda que incluso se plantean no firmarlo, aunque será difícil negarse a tramitar un dinero que ansían desde hace demasiado tiempo las pymes y autónomos más golpeados por la crisis. La falta de consenso en este asunto tan vital para la economía y, en sobre todo, el Plan de Recuperación presentado a la Unión Europea es un error mayúsculo del que el Gobierno no es el único responsable, pero sí el mayor. Montero ha convocado hoy, por fin, una Conferencia Sectorial del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia con sus homólogos de las CCAA. Habrá tensión.

Fuente. https://www.elmundo.es/economia/2021/04/18/607c6cc221efa04a148b45a5.html

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